Soñar nuevas arquitecturas sostenibles gracias al reciclaje de palas de aerogeneradores

Utilizadas para la construcción de una torre en Dinamarca, en bancos, marquesinas o incluso tablas de surf, las palas de los aerogeneradores están viviendo una segunda vida en el marco de la economía circular. 

A medida que llega el fin de la vida útil de la primera gran generación de turbinas eólicas, se plantea un escenario inédito. Tras décadas generando energía renovable, les aguarda una jubilación que, gracias a las estrategias de reciclaje y economía circular, puede ser dorada. Con cifras que alcanzan el 100 % del reciclaje de materiales, ya sea las fibras de las palas o los metales de las torres y la góndola, estas venerables máquinas contribuirán a una nueva economía. Y no solo como materia prima procesada, sino como elementos estructurales que pueden aprovecharse en proyectos como la torre sostenible que se ha construido en Dinamarca.

En I’mnovation Hub ya hemos hablado en otras ocasiones de torres que aportan nuevas visiones constructivas. Algunas más fantasiosas como la Torre de la Vida de Senegal y otras más experimentales como la Torre Blanca que ha construido el instituto tecnológico ETH Zurich por medio de impresión 3D. Sin embargo, la iniciativa danesa es probablemente la más pragmática de todas: ya es una realidad que se está utilizando como edificio de oficinas y establecimientos comerciales.  

 

Ubicada en el distrito de Sydhavnen, en la ciudad danesa de Aarhus, la torre TRÆ, cuyo nombre juega con la polisemia de un término que significa “madera”, “árbol” y “tres” en el idioma danés, alcanza los 78 metros de altura y se distribuye en 20 plantas. Diseñada por un estudio de arquitectura del país escandinavo, la estructura sustituye el hormigón armado convencional por madera contralaminada y madera laminada encolada, dos soluciones técnicas que reducen el peso del conjunto y minimizan la huella de carbono de los materiales.

 

El planteamiento técnico del edificio se basa en la incorporación sistemática de recursos recuperados. Además de la madera estructural, el proyecto integra componentes residuales procedentes de diversas actividades industriales, como restos de líneas de producción, maderas reutilizadas y materiales de obra sobrantes. El uso de estos elementos permite fijar dióxido de carbono en la propia estructura del inmueble y rebajar la huella de carbono generada durante toda la fase de ejecución de la obra.

Las palas eólicas empleadas en este proyecto arquitectónico ya están acostumbradas a las alturas, aunque esta vez no es en lo alto de una torre, ensambladas en una góndola, sino como elemento arquitectónico de una fachada donde desempeñan un papel funcional. 

 

Las palas de los aerogeneradores están compuestas principalmente por resinas termoestables reforzadas con fibras de vidrio o de carbono, una combinación diseñada para soportar fuertes cargas dinámicas pero cuya separación química o mecánica requiere procesos específicos de reciclaje, tal como sucede con el vidrio o el aluminio.

El uso de palas recicladas aporta una barrera física frente a los agentes atmosféricos y optimiza el rendimiento térmico de la fachada sin necesidad de emplear materias primas vírgenes.

Aquí, en lugar de someter estos elementos a procesos de trituración, los diseñadores han optado por la reutilización geométrica directa, una estrategia conocida como upcycling. De esta forma, las palas jubiladas se cortan en secciones longitudinales y transversales para conformar paneles de revestimiento exterior y lamas de protección solar. Estas piezas aprovechan la rigidez estructural, la resistencia a la corrosión y la ligereza de los materiales compuestos originales, lo que aporta una barrera física frente a los agentes atmosféricos y optimiza el rendimiento térmico de la fachada sin necesidad de emplear materias primas vírgenes.

La torre danesa está lejos de ser el único caso de reciclaje de turbinas procedentes de parques eólicos. Ya hay precedentes de este tipo de reutilización aplicada al diseño funcional, la arquitectura y el desarrollo de nuevos productos. Un ejemplo es la iniciativa Turbine Made, desarrollada por ACCIONA, que investiga la transformación de secciones de palas eólicas en piezas de mobiliario urbano, elementos constructivos y bienes de consumo.

Esta metodología se materializó en el espacio Pop-up Lounge presentado en el congreso WindEurope 2025 que, al igual que la torre TRÆ, también tuvo como escenario a Dinamarca, concretamente su capital, Copenhague. En dicha instalación, las secciones curvas y tubulares de las palas procedentes del parque eólico de Waubra en Australia se reacondicionaron para fabricar bancos modulares, así como elementos de señalética.

 

Más allá del ámbito arquitectónico, el proyecto explora la transferencia de estos materiales a productos deportivos y de uso cotidiano. La compañía ha desarrollado prototipos como tablas de surf, que aprovechan la rigidez, la hidrodinámica y la ligereza de la fibra de vidrio original, así como zapatillas que incorporan materiales reciclados procedentes de las palas en sus suelas.

 

Estas aplicaciones, junto con centros de reciclaje industrial, garantizan que los parques eólicos no solo sean renovables en su producción de energía, sino también al final de su vida útil. Si quieres conocer otros ejemplos de economía circular aplicada a la construcción, te recomendamos este artículo sobre el proyecto HISER que está explorando el reciclaje de residuos de construcción y demolición, conocidos como RCD.

 

Fuentes:

David es periodista especializado en innovación. Desde sus primeros tiempos como analista de telefonía móvil hasta su faceta de Country Manager de Terraview, una startup de IA aplicada a viticultura, ha estado apegado a la innovación y las nuevas tecnologías.
 
Es colaborador de El Confidencial y en medios culturales como Frontera D y El Estado Mental, siempre desde la convicción de que lo humano y lo tecnológico pueden (y deben) ir de la mano.