Es de dominio público que la Pompeya que conocemos sufrió una devastadora erupción volcánica en el siglo I d.C., pero esa no fue la única catástrofe que sufrió la ciudad romana en su historia. En 1943, cuando los arqueólogos habían logrado rescatar gran parte de su patrimonio de las cenizas volcánicas, una nueva lluvia destructiva volvió a caer del cielo, aunque esta vez se trataba de bombas de la aviación aliada en medio de la Segunda Guerra Mundial.
El resultado fue que numerosos frescos que habían sobrevivido durante milenios saltaran en mil pedazos. Un rompecabezas de solución prácticamente imposible hasta que en fechas recientes la tecnología acudió en rescate del arte. Porque un nuevo sistema robótico impulsado por IA ha venido a cambiar las reglas del juego. Bautizado como RePAIR, está ayudando a recomponer unas pinturas que se habían dado por perdidas. Te lo contamos en este artículo junto con otras tecnologías como la impresión 3D que están contribuyendo a preservar (y a que disfrutemos) el arte de nuestros antepasados.
El proyecto RePAIR (siglas de Reconstruction of the Past: Artificial Intelligence and Robotics) de la Unión Europea es un desarrollo de la Universidad de Bonn que conjugará robótica colaborativa y visión computacional para ensamblar miles de fragmentos de frescos pompeyanos y, más adelante, todo tipo de fragmentos arqueológicos como cerámicas o mosaicos. Mediante el uso de brazos robóticos equipados con sensores táctiles de alta sensibilidad, la máquina manipula esas piezas milenarias con una delicadeza quirúrgica y las escanea en 3D para determinar su posición exacta en el conjunto original.
Sin embargo, la clave no reside tanto en el aspecto mecánico, sino en el procesamiento de datos. El sistema utiliza algoritmos de aprendizaje profundo que analizan la morfología de cada fragmento, de modo que identifican patrones de color, trazos pictóricos y texturas microscópicas. A diferencia de los métodos tradicionales, que requerirían décadas de trabajo manual con una probabilidad de error altísima, esta inteligencia artificial realiza millones de comparaciones espaciales en tiempo récord. El robot actúa como un restaurador incansable que propone soluciones lógicas al rompecabezas, lo que permite que figuras y escenas que se daban por perdidas tras los bombardeos vuelvan a integrarse con una precisión matemática.
Este avance tecnológico abre nuevas posibilidades en la conservación del patrimonio ya que, al automatizar la fase más tediosa y mecánica de la reconstrucción, se permite que los expertos se centren en la interpretación histórica y el análisis artístico de los hallazgos. Pero esa no es la única forma en que la tecnología está reviviendo y preservando el patrimonio cultural.
A veces no hace falta un conflicto bélico para ocasionar el deterioro de un artefacto o un elemento arquitectónico. Basta el paso del tiempo o la exposición a la intemperie. En fechas recientes, Museo Arqueológico Nacional de España (MAN) encargó a ACCIONA la digitalización e impresión 3D aditiva del Arco románico de San Pedro de Dueñas con el objetivo de mostrar una de sus piezas más espectaculares tal como fue concebida: en el exterior. Para lograrlo se combinó el escaneado láser de las zonas más grandes a efectos de definir la geometría con un escáner de mano que capturó hasta el más mínimo de los detalles.
Posteriormente, una impresora con tecnología D-Shape generó una réplica en hormigón que, finalmente, se texturizó para dar el acabado final. Los capiteles, que constituyen uno de los elementos más trabajados, se crearon de forma independiente por medio de técnicas de impresión 3D de alta resolución. El resultado es una estructura fiel al original del siglo XII que los visitantes al museo pueden ver y tocar sin temor a producir desperfectos.
Las piezas físicas no son el único recurso a la hora de poner piezas singulares al alcance del público. Una de las técnicas que empiezan a proliferar es la digitalización por medio de escaneado láser o de luz estructurada de alta resolución. Este suele ser el paso previo para la impresión 3D, pero también permite la creación de galerías en línea donde se pueden apreciar las piezas hasta el último detalle.
Es el tipo de enfoque que se está adoptando en algunas iniciativas como la Biblioteca Digital memoriademadrid, donde pueden encontrarse desde vasijas de la Edad de Bronce hasta esculturas decimonónicas, todas ellas con modelos 3D.
Si, además de proyectos innovadores de ACCIONA como el del MAN, quieres conocer más a fondo el trabajo adicional llevado a cabo por su división ACCIONA Cultura, te recomendamos este completo reportaje. Allí podrás descubrir la digitalización e impresión 3D de figuras para el Gran Museo Egipcio para ofrecer una experiencia táctil a los visitantes con problemas de visión.
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David es periodista especializado en innovación. Desde sus primeros tiempos como analista de telefonía móvil hasta su faceta de Country Manager de Terraview, una startup de IA aplicada a viticultura, ha estado apegado a la innovación y las nuevas tecnologías.
Es colaborador de El Confidencial y en medios culturales como Frontera D y El Estado Mental, siempre desde la convicción de que lo humano y lo tecnológico pueden (y deben) ir de la mano.