Instalar cargadores de vehículos eléctricos en las ciudades sin gestión de datos es como construir calles sin semáforos. La diferencia entre un diseño inteligente y digital de tejido urbano, que respira en tiempo real y es capaz de actuar de forma proactiva, y una versión analógica que apoya sus respuestas en el análisis de balances históricos, puede ser dramática en ámbitos como la calidad del aire, el transporte público y el acceso a servicios esenciales.
Santiago Garcés, CIO de la ciudad de Boston, me explica su visión de los datos de la ciudad como productos (data products). Es la fórmula que han encontrado en el consistorio norteamericano para que todos los departamentos operen bajo los mismos estándares, lo que facilita el análisis y la prestación de servicios públicos.
El objetivo final de la Administración moderna “no debe ser que el ciudadano aprenda a navegar por la burocracia, sino que el sistema se adapte a él”.
La reacción de las agencias municipales ha sido “abrir sus propios sistemas y compartir más información, de modo que las conexiones de datos automatizadas (ETLs) se han triplicado y rozan ya las 900”. El fin de los silos de información en el sector público, y en muchas organizaciones privadas también, no es una utopía.
El objetivo final de la Administración moderna “no debe ser que el ciudadano aprenda a navegar por la burocracia, sino que el sistema se adapte a él”, añade Santiago Garcés. Es el cambio de paradigma que está introduciendo la IA en la gestión municipal, con potencial para transformarlo todo, incluida la infraestructura de carga de vehículos eléctricos. Bienvenidos a la ‘Ciudad Consciente’.
El primer desafío consiste en disponer de información de calidad. Boston trabaja con la startup Cvyl, que utiliza visión inteligente, potenciada con tecnología LiDAR y con fotografía de alta resolución para capturar datos y alimentar con ellos a un gemelo digital que potencia los sistemas de evaluación de las políticas públicas.
Es un modelo muy similar al que ha utilizado Detroit para resurgir tras la bancarrota municipal en 2013. Hoy, dispone de una infraestructura centralizada de referencia, con proyectos como Detroit Street View, basado en la filosofía de “Mapear todo”.
Los resultados de una gestión inteligente de los datos municipales aparecen donde uno menos se lo espera. Una investigación en Nueva York descubrió que la tasa de muerte o de lesiones graves de peatones y ciclistas provocadas por un vehículo que gira a la izquierda es tres veces mayor (19%) que la de los que giran a la derecha (6%). A partir de esa información, el NYC DOT diseñó el programa Programa de Giros Suaves y lo implementó en 1.101 intersecciones. Obtuvo como resultado una disminución del 33% en las lesiones graves.
En la era de las ciudades inteligentes, la rápida integración de datos multimedia de diversas fuentes, como cámaras de vigilancia, sensores del internet de las cosas (IoT) y plataformas de redes sociales, ofrece también enormes oportunidades y desafíos para la gestión urbana. Las técnicas de superresolución, que aprovechan algoritmos avanzados, mejoran la calidad de las imágenes y de los vídeos de baja resolución. Las cámaras están dejando de ser ojos para convertirse en cerebros.
El segundo gran reto es disponer de la información en tiempo real y analizarla de forma adecuada. En ese sentido, la inteligencia artificial generativa (IA) está abriendo abre nuevos paradigmas para la movilidad en la ciudad, a medida que gran parte de los datos que permanecen ocultos en silos administrativos consiguen salir a la luz integrándose en plataformas.
La interacción entre el modelo de tráfico y el modelo de calidad del aire en la región belga permite simular los efectos de las medidas de tráfico local sobre la movilidad y el medio ambiente.
El proyecto DUET en Flandes desarrolló un modelo de tráfico que calcula qué volúmenes de vehículos se pueden esperar simultáneamente en las calles circundantes cuando una o más carreteras están cerradas. Y aquí viene la tercera gran oportunidad para la innovación: poner en relación datos de ámbitos distintos. La interacción entre el modelo de tráfico y el modelo de calidad del aire en la región belga permite simular los efectos de las medidas de tráfico local sobre la movilidad y el medio ambiente.
Stephen Goldsmith propone desde Harvard unificar en el concepto de StatGPT, modelos estadísticos clásicos como CompStat (para mapear el crimen en tiempo real) y CitiStat (que incluye información sobre el estado del equipamiento público). Ambos podrían considerarse como el tablero de control de la ciudad. La síntesis de ambos permitiría disponer de un cerebro nuevo, pasar de un modelo reactivo de Administración a otro proactivo y más eficiente.
Esa solución y otras similares aparecen ahora como una vía clave para lograr la gestión de la demanda energética en tiempo real, con la que las ciudades buscan dar sentido a su infraestructura de carga de vehículos eléctricos. Esta primavera concluyen dos proyectos financiados por la Unión Europea dirigidos a conseguir que las ciudades dejen de tomar decisiones basadas en estadística y empiecen a actuar basándose en lo que ocurre en cada momento en todas sus esquinas.
Uno de ellos, el proyecto UrbanMind, tiene como escenario Kranj (Eslovenia) y Pula (Croacia). Prevé detectar el riesgo de un gran atasco en una zona con alta contaminación acumulada mediante tecnologías de microlocalización, para desviar el tráfico preventivamente. No solo gana tiempo, sino que también evita una crisis de salud pública en ese barrio específico.
Llevado este modelo de gestión a la red de recarga de los coches eléctricos, una ‘Ciudad Consciente’ dotada de análisis predictivo de tráfico puede guiar a los conductores hacia puntos de recarga que estarán libres justo cuando lleguen, evitando congestiones innecesarias.
Los cargadores deben ubicarse allí donde los datos dicen que se necesitan. Al analizar el flujo de tráfico predictivo, las islas de calor o los niveles de polución, la ciudad podrá incentivar la carga en zonas donde se requiere renovar la flota para mejorar la calidad del aire local. Hay que pasar de la carga pasiva a la carga inteligente.
Esta es la filosofía que está siguiendo ACCIONA Energía que, además de contar con una amplia red de más de 1.300 puntos de recarga en España, impulsa proyectos que exploran nuevas formas de integrar la movilidad eléctrica en la ciudad, como la electrolinera de Vicálvaro -la mayor estación pública de Madrid alimentada con energía renovable- o soluciones basadas en la tecnología V2X, que permiten a los vehículos devolver energía a la red o a los edificios y contribuir así a equilibrar la demanda.
En esta misma línea, la compañía está desarrollando el piloto de una plataforma inteligente de balanceo dinámico para la gestión eficiente de puntos de recarga. Esta solución conecta los datos de los cargadores con los sistemas de gestión de los edificios para ajustar el consumo en función de la demanda y reducir los picos de potencia. Al operar como una red inteligente, permite invertir el flujo de energía y devolver electricidad a la red en momentos de mayor necesidad, contribuyendo a su estabilidad.
La logística urbana representa más del 25% de las emisiones relacionadas con el transporte. Europa está promoviendo la creación de microhubs urbanos, donde las mercancías se transfieren a vehículos pequeños de bajas emisiones, incluidas las bicicletas de carga, que es precisamente lo que permite el proyecto DECARBOMILE en el Mercado de San Blas de Logroño. En Bolonia (Italia), se ha experimentado con vehículos de reparto eléctricos ligeros y en Atenas (Grecia), la apuesta son los vehículos eléctricos compartidos y las taquillas inteligentes.
En los servicios de movilidad bajo demanda, el número de vehículos necesarios suele estar determinado por la demanda máxima durante las horas punta, lo que provoca tiempos prolongados de inactividad de los vehículos durante los períodos de menor actividad. Este excedente de capacidad presenta una oportunidad para que los vehículos realicen tareas adicionales.
Se ha evaluado la eficacia de los vehículos que se usan tanto para viajes bajo demanda como para entregas de alimentos en Cambridge (EEUU) y San Sebastián. Los resultados muestran que el comportamiento multifuncional puede conducir a una reducción del tamaño de la flota.
La mejora de las tecnologías de captación y gestión de datos, su tratamiento como productos estandarizables para facilitar la coordinación con las administraciones y la aplicación de inteligencia artificial prometen dar un impulso a la red de cargadores de vehículos eléctricos. La experiencia empieza a demostrar que los beneficios de su despliegue van más allá de impulsar una alternativa de movilidad a los carburantes fósiles. Es una forma también de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y la calidad del medio ambiente.
Fuentes:
- https://datasmart.hks.harvard.edu/browse-all-themes
- https://decarbomile.eu/
- https://urbanmind-estrategias.com/
- https://detroitmi.gov/es/departments/departamento-de-innovacion-y-tecnologia/vista-de-la-calle-detroit
- https://digital-strategy.ec.europa.eu/es/news/duet-local-digital-twin-named-best-enabling-technology-world-smart-city-awards
Eugenio Mallol es un periodista especializado en innovación tecnológica, creador del suplemento INNOVADORES en El Mundo y La Razón del que fue director durante 11 años. En la actualidad, es director de estrategia y comunicación en Atlas Tecnológico y analista y coordinador de la Cátedra Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino. Es columnista de Forbes España y colabora en medios digitales como InnovaSpain y Valencia Plaza, es autor de libros e informes sobre innovación tecnológica y conferenciante.